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Nutrición con gusto

13.08.2019

  • Salud
¡Alimentarse saludablemente no es difícil ni aburrido!
Hace unos años, tenía la idea de que comer sano era aburrido. También, pensaba que si dejaba de comer ciertas cosas iba a tener mucha hambre durante el día y que eso iba a perjudicarme, porque no iba a tener energía para hacer todo lo que tenía que hacer durante el día.
 
Pero, la verdad, es que me sucedió todo lo contrario. Te cuento, en esa época yo estaba buscando llegar a mi peso ideal, así que tenía que hacer algo para conseguirlo. Pregunté a una amiga cómo había hecho para vivir más saludable y me dijo: "Es más simple de lo que crees. Solo tienes que encontrar el equilibrio en tu vida, nutriendo tu cuerpo y tu espíritu". La verdad es que eso no me pareció nada simple y me dio mucha curiosidad, así que le seguí preguntando.

Pequeños cambios dan grandes resultados
Mi amiga me contó que, cada vez que podía, hacía pequeños cambios en su rutina con el objetivo de moverse más. Por ejemplo, dejaba el auto e iba caminando o en bicicleta al trabajo o a hacer las compras. También, empezó a meditar y a hacer ejercicios de respiración y hacía lo posible por no preocuparse por lo que no podía solucionar. Por último, y muy importante, había cambiado sus hábitos alimenticios. 

Muévete más y aliméntate bien
Decidí hacer lo mismo que hacía mi amiga y me fue muy bien. Los beneficios de moverme más y alimentarme bien se empezaron a notar por dentro y por fuera. "¿Qué te has hecho? Se te ve radiante", me preguntaban. Yo me empecé a sentir llena de energía y, lo mejor de todo, es que no dejé de comer lo que me gusta.
 
Créeme que comer sano no es aburrido, no es difícil y no te obliga a pasar mucho tiempo cocinando. Solo se trata de animarse a probar nuevas cosas y de ser ordenados. Nuestro cuerpo necesita todos los grupos de alimentos, pues cada uno de ellos nos aporta diferentes nutrientes que nos ayudan a mantener nuestra salud. ¡Así que no debemos dejar de comer nada! Al contrario, debemos comer balanceado. Incluir en nuestro menú diario frutas y verduras que están llenas de vitaminas, minerales y fibra; cereales, tubérculos y pasta que son fuentes de energía; legumbres que aportan proteínas y hierro; lácteos como leche, yogur y queso que son fuente de calcio y proteínas; carnes y huevos que aportan proteínas y vitaminas y grasas que dan energía. 

La clave: lograr el equilibrio
La clave de una alimentación saludable está en combinar los grupos de alimentos y lograr un equilibrio en la variedad y las porciones. Pon a volar tu imaginación, échale un poco de ganas y poco a poco irás a aprendiendo a preparar comidas nutritivas, sanas y súper ricas. Mejor aún, te acostumbrarás a ellas. El resultado: te sentirás de maravilla.
 

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