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La parrilla y sus secretos

18.09.2019

  • Parrilla
El tradicional ¿Qué cocinaré hoy? de Nicolini nos trae los mejores consejos para disfrutar de una gran parrilla
  • Para encender el fuego. Haz 1 pelota de papel con hojas de periódico. Luego, cúbrela con ramas secas y acomoda encima un poco de carbón.

    Otra opción es usar el sebo que viene en la bolsa de carbón. Préndelo y luego, coloca sobre él un poco de carbón. Una vez encendido y, cuando aparezca la llama, agrega una pequeña cantidad de carbón. Nunca uses solventes, pues pueden resultar tóxicos. 

    Si tu parrilla es muy cerrada, con un poco de aire ayudarás a que prenda.

    Cuando el carbón se haya convertido en brasa, distribúyelo sobre la base para calentar la rejilla de parrilla, que debe estar a unos 25-30 cm sobre el carbón. Lo ideal es que la carne esté a una distancia prudente para que no se queme.
     
  • Las brasas hacen las parrillas. Si por casualidad la brasa se extingue, no debes agregar carbón virgen, porque desprende humo tóxico. Lo recomendable es que siempre crees otra brasa, aparte de la de la usarás, para que la agregues a la parrilla si es necesario.
     
  • Dale la vuelta a los alimentos solo una vez. El tiempo de cocción dependerá del grosor de la carne. Cuando veas que ya tiene jugo en su superficie, la puedes voltear. Sabrás que ya está cocida cuando vuelve a aparecer jugo en la superficie. El chorizo, en cambio, estará cocido cuando se dore.
     
  • No pinches la carne. Usa tenazas para darle la vuelta y nunca la presiones contra la rejilla de la parrilla, pues si lo haces botará sus jugos y quedará seca.
     
  • ¿Salar al principio o al final? Depende de gustos. Algunos prefieren la primera opción dicen porque dicen que el costrón que se forma en la carne con el jugo y la sal, es irremplazable. Otras personas prefieren echarle sal cuando la carne ya está cocida, porque para ellos la sal absorbe el jugo y seca la carne.
     
  • Las verduras también quedan muy bien a la parrilla. Se pueden asar: champiñones, zapallos italianos, berenjenas en rodajas, tomates, caiguas, pimientos, espárragos o choclos. Si pones a asar tubérculos como papas, camotes o yucas, deben estar previamente sancochados. Envuélvelos en papel aluminio, échales un chorrito de aceite y hierbas al gusto, y ponlos a la parrilla.

    ¡Volverte un experto parrillero es solo cuestión de práctica!  Ten en cuenta estas recomendaciones y prepárate para disfrutar de un gran momento en familia o con los amigos.

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