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Cuatro monstruos laborales que te acompañan a diario

20.09.2019

  • Emprendimiento
La Fundación Romero no cuenta qué temores nos impiden cumplir bien con nuestro trabajo
Nos siguen a todos lados e impiden que nos desempeñemos de manera óptima en nuestro trabajo.
En varios momentos de nuestra vida, tanto en el aspecto personal como laboral, aparecen algunos temores de manera inesperada, que si pasan consecutivamente, más en nuestros trabajos, se convierten en monstruos laborales. Eduardo Scheffler Zawadzki, colaborador del portal Entrepreneur, habla de ellos.

Temor a la autoridad
Es pensar que los jefes siempre tienen el derecho de estar en lo correcto. Ante ello, se tiene el temor de no contradecir a los superiores porque no queremos incomodarlos. "Si en ti también habita esa pequeña bestia susurrante, deja de escucharla y trabaja para aprender a decir lo que piensas de manera asertiva. Tu voz es la única verdad que puede aniquilar a este monstruo aliado del miedo y la inseguridad", señala el experto en creación de contenidos. 

Perfeccionismo
Este monstruo aparece cuando nos hace dudar de la calidad de nuestro trabajo y no sabemos si está bien. La manera de vencerlo es reconociendo que no somos perfectos y que el trabajo realizado, en algunos casos, tampoco lo será. Hay que entender que esto no significa que sea malo.

No saber delegar
Es un demonio que está presente en los jefes, quienes consideran que ellos son los únicos que pueden hacer bien las cosas. Es egoísta y soberbio porque condena a todo el equipo, impidiendo ver la realidad. "Aprende a delegar. Confía. Reparte responsabilidades y deja que cada integrante de tu equipo tome sus propias decisiones", menciona. 

Llevar trabajo a casa
Es el monstruo que te sigue a donde vayas para recordarte que tienes pendientes en el trabajo. Se presenta en el día, en la noche, durante una reunión, en el cine, etc. "Para liberarte de esta sombra es necesario que te des permiso de disfrutar, que entiendas que todo tu esfuerzo laboral carece de sentido si no puedes terminar la jornada con una sonrisa en el rostro, sintiéndote satisfecho por lo que has hecho", recomienda Scheffler.

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